Ultima llamada a bordo!!!!
El Diario viajero inicia su andadura pero antes de levar anclas, quiero dedicárselo a dos personas muy importantes:
A mi padre, allá dónde quiera que esté, por haberme animado siempre a escribir, sin esperar nada a cambio, sólo por el placer de escribir y a Daniel, compañero de viajes, incansable que siempre está preparado para emprender un nuevo viaje y que siempre me anima , como dice Gabriel García Márquez, a escribir el cuento de lo que pasó, porque la realidad te ofrece situaciones y frases que jamás podrías inventar.
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Antes de iniciar el viaje, también quiero compartir un homenaje póstumo que le hacía Daniel Vázquez Sallés, a su padre el escritor Vázquez Montalbán, que me dejó huella.
Es cierto que el viajero siempre huye? El turista normalmente es un visitante accidental. Cae como una piedra y rueda siempre asustado. El viajero, en cambio, suele ser un neurótico ávido de de conocimiento, hastiado de tanto corporativismo empresarial y familiar. No creo que mi padre perdiera jamás esa mirada de niño del Chino en cada uno de sus saltos geográficos. Amaba mezclarse en los mercados de azafrán, escuchar las voces de la gente en una piazza, etc. Es cierto que su reconocimiento internacional hizo del viaje algo habitual, cercano al compromiso, pero aunque sólo fuera durante 30 minutos robados entre conferencia y conferencia, encontraba una pequeña isla que añadir a su archipiélago. Era ésa su actitud ante la vida. Descubrir mundos donde atracar y oxigenarse para afrontar las pesadas responsabilidades acumuladas a lo largo de 64 años. Eso sí, sin olvidar que era hijo de la calle Botella, isla referente donde recalar espiritualmente, sin la cual hubiera hecho inútil el sentido de su huída.
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